Rojo, amarillo y verde, tres colores que nos recuerdan la importancia que tiene el semáforo para la vida de una ciudad. Pero, ¿sabemos quién lo inventó? De eso hablan José y su abuelo.

-Bruuumm, brumm, ti-ti-tiiiii, correte abuelo que vengo en mi supermáquina a 230 km por hora
–Alto, alto.
–¿Qué pasa, abu?
–Pasa que si vas tan rápido en tu karting no vas a poder frenar en el semáforo.
–¿Y dónde hay un semáforo?
–¿No estás jugando a que vas por una avenida a 200 km por hora?
–Sí.
–En mi imaginación, abue; los chicos jugamos con la imaginación.
–Y ¿dónde está la avenida y el superauto?
–Hermoso, me parece hermoso, pero al juego agregale el semáforo.
–¿Y no voy a poder correr?
–Y no, en la ciudad solo vuelan las aves. Las avenidas tienen onda verde. ¿Sabés lo que significa?
–¿Que las avenidas tienen buena onda? Porque el verde es el color de la esperanza, así dice la canción y además…
–Pará, pará… Algo de razón tenés. Las avenidas que tienen onda verde hacen que el tránsito se desplace casi sin interrupciones, ya que los semáforos detienen a los autos de las calles transversales. ¿Me seguís?
–No, me paró el semáforo; contame de él.
–El semáforo es un invento que se desprendió de las señales del ferrocarril. El primer semáforo que se conoce funcionó en el exterior del parlamento británico de Westminster, y lo creó el ingeniero J.P. Knight, especialista en señales de ferrocarril. Comenzó a funcionar el 10 de diciembre de 1868 y sólo usaba las luces de gas rojas y verdes por la noche. Además, funcionaba a partir de zumbidos. Si se escuchaban dos zumbidos significaba que el tráfico que podía avanzar era el de la avenida y, si era uno solo, indicaba que era el tráfico de la calle el que podía continuar su marcha. Se usó poco tiempo, hasta que explotó, hiriendo a un policía.
–Fue un invento explosivo, entonces.
–Sigo. El 4 de agosto de 1914 se instaló el primer semáforo “moderno”, en Cleveland, Estados Unidos. Su inventor fue Garret Morgan, quien presentaba los colores rojo y verde en unos soportes con forma de brazo. También incorporaba una señal sonora como su antecesor inglés. Recién en 1918, en Nueva York,William L. Potes le agregó el color amarillo.
–Mirá vos, hubiera pensado que era un boliviano o un lituano el que eligió los colores del semáforo.
–¿Por qué, José?
–Porque esas dos banderas llevan los colores rojo, verde y amarillo…
–¿Te quedaste pensando?
–Sí, abue. Sabés que lío hubiera sido para el tránsito si el que elegía los colores del semáforo hubiera sido español.
–¿Por qué lo decís?
–Porque su bandera es roja y amarilla. Entonces, solo hubiera usado esos colores y los autos estarían parados todo el tiempo.