La nueva misión de José es un consultorio. Apenas entró, vio un torno y se asustó. ¿Será para tanto?

Dr. Odontólogo, ¿le puedo hacer una pregunta?
–Sí, pero dígame doctor u odontólogo.
–¿Pero su apellido no es Odontólogo?
–No, yo soy odontólogo.
–Yo pensé que era dentista.
–Lo soy.
–¡Es re-estudioso! Tiene dos títulos: odontólogo y dentista.
–¡Son sinónimos! Somos los profesionales que nos encargamos del diagnóstico, tratamiento y prevención de las enfermedades de los dientes y tejidos de la boca. Si lo atacan las caries venga a verme.
–A mí no me van a atacar: soy un capo en defensa personal.
–¿Practica yudo o taekwondo?
–Ninguno. Me defiendo con un palo grandote.
–¡Las caries atacan los dientes! Y es cierto: a Ud. no lo van a atacar porque los loros no tienen dientes. ¿Ud. es un loro, verdad?
–Las 24 horas. ¿Y qué otras cosas hacen los dentistas?
–Arreglamos las caries: pasamos el torno a la zona afectada, la limpiamos bien y le colocamos una amalgama para tapar el agujerito que hicimos con el torno.
–¿Torno? ¿Esa cosa parecida a un taladro neumático?
–No sea tan escandaloso; es una herramienta que sirve para remover los lugares afectados.
–Don Tordo... ¿Qué se hace en un caso de diente roto?
–La mayoría de las veces, una prótesis. Se envía al paciente al mecánico dental y…
–¡¿Al mecánico?! ¿Los dientes tienen motor?
–¡No! El mecánico dental toma el molde del diente y lo fabrica con porcelana. Yo después lo coloco para reemplazar al roto. Y si el paciente tiene los dientes chuecos, lo envío al ortodoncista.
–Yo tengo chuecas las patas. ¿Me manda al ortodoncista?
–¡No! La ortodoncia es una especialidad de la odontología que corrige la ubicación de los dientes y los deja parejitos. Se colocan bandas y brackets a los que se les adhieren unos finos arcos de aleación metálica.
–¿ Metallica?
–Sí, metálica.
–¡Qué grupo Metallica! ¡Qué copado que le guste el heavy metal, don Tordo!
–¡Uff! Adiós…