Para cada entrevista, José tiene una teoría. Menos mal que el abuelo conoce bien la historia de los inventos.

-Abue, recién miraba unas ilustraciones en donde un hombre de las cavernas estaba pintando las paredes. ¿Estaría pintando o decorando la cueva?
–La verdad que no sé, pero de lo que estoy seguro es que trataba de reflejar lo que le pasaba. La caza, las tormentas, el frío… Eso me hace acordar a… José, ¿qué te parece que acompaña al hombre casi desde siempre?
–Los piojos.
–Hablo de inventos.
–No sé, hay tantos, decime vos.
–¿Qué me decís del lápiz?
–Es un palito largo que trae adentro…
–Eso. ¿Qué trae adentro?
–Letras, números, fórmulas matemáticas.
–¡No!
–¿Cómo que no?
–No. El lápiz no trae adentro letras y números: es una herramienta que te permite expresar tus ideas y sentimientos en papel.
–En la pared también funciona.
–Sí, ya sé. En realidad, te pregunté si sabés de qué están hechos los lápices.
–Tengo mi teoría.
–A ver…
–Yo miré durante mucho tiempo un lápiz y me di cuenta que tenía una cobertura de madera.
–Muy bien. ¿Qué más?
–Y dentro de esa madera hay una sustancia que es la que se traslada al papel y deja lo escrito. Viene a ser como la semilla.
–Bien, ¿entonces?
–Entonces el lápiz debe ser el fruto de un árbol que busqué en montones de enciclopedias y no logré encontrar.
–No. Venías bien, pero no hay un árbol. El lápiz es otro invento que nace de la necesidad. En 1564 se descubrió el grafito, en Cumberland, Inglaterra. Se utilizó inmediatamente para escribir y fue muy requerido en Francia. En 1760, el químico alemán Kaspar Faber mezcló grafito con azufre, antimonio y resinas para hacerlo más resistente. Esas fueron las primeras experiencias. En 1792, Francia e Inglaterra se enemistaron y los lápices dejaron de llegar a Francia. Entonces, ante la necesidad, un francés llamado Jacques Nicolás Conté ideó unos lápices de grafito y arcilla que estaban cubiertos de madera de cedro.
–Entonces, ¿Conté inventó los lápices?
–Algunos dicen que sí. Otros, en cambio, le atribuyen el invento a Josef Hardtmuth, un austríaco que –dicen– construyó, cerca de 1790, los primeros lápices también de arcilla, grafito y madera. Josef mezcló distintas proporciones de grafito y arcilla, y logró diferentes durezas en las minas de los lápices: H, HB, B, 2B…Las H te indican que los lápices tienen minas duras, y los B que tienen las minas blandas. Una proporción de un lápiz de dureza media es de 7 partes de arcilla y 10 de grafito.
–Ahhhh, entonces, ¿eso quiere decir H,HB, B, 2B?
–¿Y vos qué creías que significaba?
–Creía que eran el grupo sanguíneo de los lápices.