Las ocurrencias de José no tienen límites. Por suerte, la sabiduría del abuelo logra ordenar la historia de los inventos.

-Abuelo, cuando alguien inventa algo, ¿puede ser parte de la historia?
–Si es en beneficio de la humanidad, seguro. Sucede que, a veces, un invento no lo realiza un solo hombre, sino que depende de muchos.
–No, abuelo.Todos los inventos son de alguien en particular.
–No siempre: hay cosas en la vida cotidiana que fueron iniciadas por alguien hace muchísimos años y mejoradas por las generaciones que vinieron después.
–No te sigo.
–Los zapatos, por ejemplo. ¿Qué te parece que habrá pasado con los zapatos en la Edad de Piedra?
–De todo menos que hubiera una zapatería. Me imagino: "¿Qué va a llevar, Sr. Org? Estos zapatos de mármol son de última moda…"
–No, no había zapatería. El zapato era una simple pieza de hierba trenzada o cuero sin curtir, atada al pie. Sandalias, digamos.
–¿Y cómo siguió?
–Con más variedades de sandalias, que fueron mejorando el modelo inicial. Más adelante, los griegos aplicaron diseño a las sandalias. En Roma el calzado indicaba la clase social. Los cónsules usaban zapatos blancos, los senadores marrones, y el calzado de las legiones eran sandalias con los dedos afuera. En la Edad Media se usaban zapatos de cuero que tenían una forma semejante a las zapatillas. El material más corriente era la piel de vaca, pero las botas de calidad superior eran hechas de piel de cabra.
–¿Y qué hacían en los lugares donde el clima era frío? Ah, ya sé, usaban sandalias con medias. Mirá que queda feo ver a una persona con sandalias y medias. Pero, claro, ahora entiendo, deben ser descendientes de… de…
–De esquimales, lapones o indios americanos… Pero no usaban medias. Para protegerse del frío diseñaron, también en cuero, un formato de calzado que llegó a nuestros días y que hoy conocemos con el nombre de mocasín.
–Mirá, qué loco… Yo me acuerdo de una película que habla de eso.
–¿Y cómo se llama la película?
–"El último de los mocasines", era de indios mohicanos que cazaban un oso, fabricaban los mocasines, ponían una zapatería, vendían todo y les quedaba uno solo… el último...
–¿No estarás hablando de “El último de los mohicanos”?
–Ah, sí... puede ser. Otra pregunta, abuelo: ¿hacían a mano todos los zapatos?
–Durante muchísimo tiempo se hacían a mano. En la Edad Media los zapateros competían para ver quién hacía los zapatos más raros. ¿Y sabés una cosa? No había zapatos derechos ni izquierdos, eran los dos iguales.
–¿Y entonces?
–A mitad del siglo XIX se creó una máquina que permitía coser la suela a los botines. A partir de este invento, el zapato creció en diseño, calidad y duración. En las primeras décadas del siglo XX, los zapatos femeninos empezaron a ser diseñados por los modistos europeos. Los zapatos masculinos eran más cómodos que en otras épocas, pero oscuros y opacos, sin decoración alguna. Luego, la moda cambió, y en cada temporada aparecían nuevos modelos con plataformas, puntas, tacones altos, suelas planas y colores tornasolados. ¿Entendiste?
–Sí.
–¿Y qué pensás?
–¿Cómo habrán sido de pesadas las cajas de piedra en donde ponían los zapatos los hombres de las cavernas?