Antes de contarle la historia de este descubrimiento, el abuelo le explicó a José. "Cada generación, con sus inventos y descubrimientos, busca que la Humanidad crezca".

Abuelo, ¿descubrir es lo mismo que inventar?
–No, pero tanto el descubrimiento como la invención tienen una raíz común, la observación. Te explico: ¿sabés quién fue Fleming?
–Claro, un inglés muy famoso.
–¡Sabías!
–Y algunas cosas sé, porque leí.
–Bueno, Fleming descubrió la penicilina.
–¡Qué copado! Me imagino: habrá entrado a un laboratorio y encontró una caja fuerte, la abrió y ahí estaba la fórmula de la penicilina, la preparó en el momento, y después con su teléfono en el zapato envió un mensaje y salvó al mundo.
–Bueno… Lo del laboratorio, lo de salvar al mundo… podríamos decir que salvó muchísimas vidas, pero no había caja fuerte ni zapato telefónico. ¿Donde leíste eso?
–En un libro de James Bond.
–¿Y qué tiene que ver?
–Vos dijiste Fleming, el inventor de James Bond.
–¡No, no, no! ese era Ian Fleming. Yo hablo de Alexander Fleming, que fue quien descubrió la penicilina.
–Ahhhh… Descubrió, no inventó…
–Exacto. En su laboratorio todo desordenado y tratando de recuperar unas cajas de Petri, que son unos recipientes donde se colocan cultivos para estudiar…
–¿Maíz, trigo?
–No, cosas muy chiquitas, colonias de bacterias, por ejemplo. Decía que vio en uno de esos sembrados de bacterias que había nacido un hongo y que alrededor de ese hongo se habían muerto las bacterias. Así fue que se lo identificó como Penicillium notatum y, a partir de allí, otros científicos desarrollaron la penicilina tal como la conocemos hoy.
–¡Ahhhh! ¡Qué loco! ¿No? Se pasó la vida mirando bacterias. Debe ser aburrido.
–No creas: hay todo un mundo allí para observar. Y hablando de observar Fleming también pintaba.
–¿Pintaba con bacterias?
–Exacto. Fleming fue miembro del Chelsea Arts Club. Allí pintaba lienzos con bacterias pigmentadas. Mientras pintaba no se veía nada, pero después surgían intensos colores cuando las bacterias crecían en el lienzo.
–Es decir que él en vez de agarrar el pomo de óleo rojo tomaba…
–…un frasquito con Serratia marcescens, que después se volvía roja.